Privatización de Gas del Estado
En junio de 1992 se promulgó la Ley de Gas Natural, que dispuso la privatización de Gas del Estado y la creación de una marco regulatorio. La industria quedó conformada por tres segmentos: producción, transporte y distribución.

Producción
De conformidad con lo dispuesto por la Ley de Gas Natural y por el Decreto N° 1.186, desde el 1° de enero de 1994 el precio del gas natural vendido en el punto de ingreso al sistema de transporte ha sido desregulado. ("Precio del gas en boca de pozo")

Transporte
Las cinco principales líneas troncales del sistema de transmisión de gas natural fueron divididas en dos sistemas según una amplia base geográfica (sistemas de gasoductos troncales norte y sur), de manera tal que ambos sistemas tuvieran acceso a las fuentes de gas natural y a los más importantes centros de demanda en Buenos Aires y sus alrededores. La tarifa se encuentra regulada.

Distribución
El sistema de distribución de Gas del Estado se dividió en sus comienzos en ocho empresas de distribución, se incluyó luego una novena. Al igual que el transporte, la tarifa está regulada.

Marco regulatorio Nº 24076
La Ley de Gas Natural y sus regulaciones tienen como finalidad, entre otras:


 

1. Proteger los intereses del público consumidor de gas.

 

2. Promover mercados competitivos.

 

3. Regular la venta, el transporte y la distribución del gas natural.

 

4. Asegurar una producción suficiente para satisfacer las necesidades internas.

 

5. Establecer un régimen tarifario equitativo congruente con las normas internacionales vigentes en países con condiciones similares de mercado.

 

6. Asegurar las inversiones a largo plazo
  7. Promover la protección del medio y el eficaz transporte, almacenamiento, suministro y uso del gas natural. A fin de alcanzar dichos objetivos, la Ley de Gas Natural establece que una empresa distribuidora no debe hacer diferencias entre los clientes y debe ofrecer acceso abierto a todos los usuarios a cualquier capacidad disponible en el sistema de distribución.

 
Enargas
El Gobierno supervisa las actividades comerciales privadas referentes a la industria del gas natural mediante el ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas). Esta entidad tiene a su cargo la verificación del cumplimiento de la Ley de Gas Natural, el marco regulatorio y las condiciones contractuales aplicables a las empresas dedicadas al negocio del gas natural.
www.enargas.gov.ar
 
  Las reservas en Argentina
Argentina cuenta con abundantes reservas probadas de gas natural que hancrecido en forma sostenida en las últimas décadas. Dichas reservas, que totalizaban al 31 de diciembre de 2001 un nivel de 775.000 millones de m3, representaban un horizonte de 17 años de consumo. La producción de gas natural, por su parte, durante el año 2001 creció casi un 8 %, lo que representa una aceleración respecto de la tasa de variación registrada en el año 2000 cercana al 6 %. La distribución de gas natural en el país totalizó, durante el pasado año, un volumen de 23.733 millones de m3, alcanzando a más de 5,7 millones de clientes residenciales, de los cuales 1,3 millones son atendidos por Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur conjuntamente.
   

Precio del gas residencial
Un estudio comparativo realizado por la consultora estadounidense Stone & Webster en el año 2.000 para más de 20 países, incluyendo tanto consumos industriales como residenciales, muestra que Argentina es el país que tiene el precio del gas más bajo de la muestra. En los países europeos el gas residencial cuesta más del doble que en Argentina, en EEUU y Canadá un 50% más. Esto representa una ventaja competitiva para el desarrollo de la industria local.

Combustibles alternativos
Respecto de los combustibles alternativos, el gas natural es más barato que todos sus posibles sustitutos. Para la misma energía utilizada en consumos industriales, el gas oil resulta 106% más caro que el gas natural, mientras que el fuel oil es un 40% más costoso. En el segmento automotor el GNC resulta 72% más barato que las naftas y un 32% menor que el gas oil. (Fuente: Asociación de Distribuidores de Gas de la República Argentina).

El sector regulado
Diez años han transcurrido desde la privatización de Gas del Estado, ocurrida en diciembre de 1992. Este hecho permitió reconvertir a la industria del gas natural en un esquema regulado de once empresas privadas: nueve distribuidoras y dos transportistas.
Desde la privatización, el sector regulado de la industria del gas, ha realizado importantes inversiones por más de 3.900 millones de dólares, que resultaron en un significativo incremento en la calidad del servicio para los usuarios en cada uno de los segmentos del mismo.
Algunas de estas inversiones fueron realizadas en expansión de las redes de transporte y distribución permitiendo solucionar el grave problema sufrido en décadas anteriores por la falta de presión del fluido en los períodos invernales más fríos y así como también satisfacer la demanda industrial acompañando el crecimiento del mercado residencial.
Para el año 2000, la Argentina contaba ya con más de 12000 kms de gasoductos troncales con la capacidad de transportar más de 120 millones de metros cúbicos por día y con más de 96.000 kms de redes de distribución al año 2001.

Combustible limpio y eficiente
El gas natural es el combustible fósil más limpio, ya que no produce cenizas, polvos ni residuos y el que ofrece mayor flexibilidad a la hora de su combustión. Los principales productos de la combustión son vapor de agua y dióxido de carbono (CO2). Debido a que la proporción de hidrógeno en el gas natural es mas elevada que en otros combustibles fósiles, produce generalmente menos dióxido de carbono que otros combustibles por cada unidad de energía producida. Como resultado produce un 25% menos de emisión de dióxido de carbono que el petróleo y un 40% menos que el carbón.
A estas ventajas naturales se suma la tecnología desarrollada en la industria que ofrece un considerable potencial ahorro de energía por su rendimiento y eficiencia en el uso. Un hogar que utiliza gas natural para calefacción, agua caliente así como gasodomésticos (electrodomésticos a gas), genera una emisión 60% menor de dióxido de carbono en comparación con la energía generada por una planta alimentada a carbón.